domingo, 3 de agosto de 2008

ULTRAJAME

Poema que su día fue merecedor
de homenaje.

No utilizaré esa lanza,
prefiero morir
y desparramar mi sangre sobre tu arena
con la espada de la mente.

No quiero ayuda de gaviota
ni cubrir mi cuerpo con bandera alguna,
quiero parir libremente a mis hijos con amor,
no violentamente.

No me preocupan los bienes materiales
que desarraigan el corazón y me lanzan a luchas fieras.

No quiero esa flecha ciega,
inevitable e impregnada de deseo,
inaccesible causa de altiva insolencia.

Ultrájame,
no discutiré contigo,
yo soy quien sufre, quien soporta tus mandatos,
pero déjame inmaculada.

No suicides las palabras,
destiérrame, sepulta este ímpetu glorioso,
pero honra la tierra al amanecer y trátala como a tu amante,
no como a tu esclava, pelea de tu a tu con el sol
y deja que trinen los pájaros.

Recuerda esos besos sobre el tálamo nupcial,
no reprimas el miedo y adéntrate en él,
escucha su arrullo y ese ir y venir de las olas en el ocaso
y en este anochecer extiende tu silencio sobre las rocas.

Descansa hasta que ellos despierten de nuevo
para volar otra vez,
sobre el blanco lecho de mis playas…


Carmen 2.6.08

miércoles, 30 de julio de 2008

"A un poeta joven que ya detuvo su ignorancia en buena hora..."

Para Adrian, asturpoeta

como si fuera poesible
decirlo
como fue posible el poema
qué al huérfano
brindó su música que es un abrazo
así, un poco de fragilidad
y tanto más de compasión,
tu vida nos entinta
para que la luz no atrape el miedo,
con la sabiduria
de las hojas caducas,
con el descrédito
de los que aman contra lo útil.

Víktor Gómez

martes, 8 de julio de 2008

Un poema de Antonio Martínez i Ferrer

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del poemario voces de pez
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niños-arado
mirada vieja
con dedos de tierra

lluvia en el aliento
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tardes del cansancio
entre los gritos del alma

herrajes del oxido
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el hielo solía esconder
cordilleras de fuego.

las raíces
el acero azul
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…el deseo
es un horizonte
con enredaderas
de viento y distancia,
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la mirada corta
de un sueño enano
me rodea
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en la densidad del beso
no se puede escribir
olvido
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me enloquecen
todas
las miradas

amaré hasta la muerte
.

domingo, 8 de junio de 2008

EDUARDO GALEANO: DECIR, INCOMODAR, SER para la verdad un testigo insobornable (Conferencia Porto Alegre 2001)

EN EL FORO PORTO ALEGRE, 2001:



Y DEL SUBSIGUIENTE FORO DE PORTO ALEGRE, 2003:

En estos días están ocurriendo, en muchos países a la vez, numerosas manifestaciones populares contra la vocación guerrera de los amos del planeta. En las calles de muchas ciudades, esas manifestaciones dan testimonio de otro mundo posible. El mundo tal cual es transpira violencia por todos los poros y está sometido a una cultura militar que enseña a matar y a mentir.

David Grossman, que fue teniente coronel del ejército de los Estados Unidos y está especializado en pedagogía militar, ha demostrado que el hombre no está naturalmente inclinado a la violencia. Contra lo que se supone, no es nada fácil enseñar a matar al prójimo. La educación para la violencia, que brutaliza al soldado, exige un intenso y prolongado adiestramiento. Según Grossman, ese adiestramiento comienza, en los cuarteles, a los dieciocho años de edad. Fuera de los cuarteles, comienza a los dieciocho meses de edad. Desde muy temprano, la televisión dicta esos cursos a domicilio.

Su compatriota, el escritor John Reed, había comprobado, en 1917, que «las guerras crucifican la verdad». Muchos años después, otro compatriota, el presidente Bush Padre, que había desatado la primera guerra contra Irak con el noble propósito de liberar a Kuwait, publicó sus memorias. En ellas confiesa que los Estados Unidos habían bombardeado Irak porque no se podía permitir «que un poder regional hostil tuviera de rehén buena parte del suministro mundial de petróleo». Quizá, quien sabe, alguna vez el presidente Bush Hijo publicará una fe de erratas sobre su propia guerra contra Irak. Donde dice: «Cruzada del Bien contra el Mal», debe leerse: «Petróleo, petróleo y petróleo».

Más de una fe de erratas será necesaria. Por ejemplo, habrá que aclarar que donde dice: «Comunidad internacional», debe leerse: «Jefes guerreros y grandes banqueros». ¿Cuántos son los arcángeles de la paz que nos defienden de los demonios de la guerra? Cinco. Los cinco países que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y esos custodios de la paz son, además, los principales fabricantes de armas. En buenas manos estamos.

¿Y cuántos son los dueños de la democracia? Los pueblos votan, pero los banqueros vetan. Una monarquía de triple corona reina sobre el mundo. Cinco países toman las decisiones en el Fondo Monetario Internacional. En el Banco Mundial, mandan siete. En la Organización Mundial de Comercio, todos los países tienen derecho de voto, pero jamás se vota. Estas organizaciones, que gobiernan el mundo, merecen nuestra gratitud: ellas ahogan a nuestros países, pero después nos venden salvavidas de plomo.

En 1995, la American Psychiatric Association publicó un informe sobre la patología criminal. ¿Cuál es, según los expertos, el rasgo más típico de los delincuentes habituales? La inclinación a la mentira. Y uno se pregunta: ¿No es éste el más perfecto identikit del poder universal? ¿Qué debe leerse, por ejemplo, donde dice: «libertad de trabajo»? Debe leerse: derecho de los empresarios a arrojar al tacho de la basura dos siglos de conquistas obreras. Se trabaja el doble a cambio de la mitad: horarios de goma, salarios enanos, despidos libres, y que Dios se ocupe de los accidentes, las enfermedades y la vejez. Las principales empresas multinacionales, Wal-Mart y McDonald’s, prohíben expresamente los sindicatos. Quien se afilia un sindicato pierde su empleo en el acto. En el mundo de hoy, que castiga la honestidad y recompensa la falta de escrúpulos, el trabajo es objeto de desprecio. El poder se disfraza de destino, dice ser eterno, y mucha gente se baja de la esperanza como si fuera un caballo cansado. Por eso la elección de Lula a la presidencia del Brasil va mucho más allá de las fronteras de este país: la victoria de un obrero sindicalista, que encarna la dignidad del trabajo, ayuda a difundir las vitaminas que todos necesitamos contra la peste de la desesperanza.

Para que no se diga que en Porto Alegre nos reunimos los contreras y resentidos de siempre, aclaremos que en algo estamos de acuerdo con los más altos dirigentes del mundo: también nosotros somos enemigos del terrorismo. Estamos contra el terrorismo en todas sus formas. Podríamos proponer a Davos una plataforma común. Y acciones comunes para capturar a los terroristas, que empezarían por la pegatina, en todas las paredes del planeta, de carteles que digan Wanted:

Se busca a los mercaderes de armas, que necesitan la guerra como los fabricantes de abrigos necesitan el frío.

Se busca a la banda internacional que secuestra países y jamás devuelve a sus cautivos, aunque cobra rescates multimillonarios que el lenguaje del hampa llama servicios de deuda.

Se busca a los delincuentes que en escala planetaria roban comida, estrangulan salarios y asesinan empleos.

Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones de bosques.

Y también se busca a los fanáticos de la religión del consumo, que han desatado la guerra química contra el aire y el clima de este mundo.

El poder identifica valor y precio. Dime cuánto pagan por ti, y te diré cuánto vales. Pero hay valores que están más allá de cualquier cotización. No hay quien los compre, porque no están en venta. Están fuera del mercado, y por eso han sobrevivido.

Porfiadamente vivos, esos valores son la energía que mueve los músculos secretos de la sociedad civil. Provienen de la memoria más antigua y del más antiguo sentido común. Este mundo de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, está enferma de amnesia y ha perdido el sentido comunitario, que es el papá del sentido común. En épocas remotas, en lo más temprano de los tiempos, cuando éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cuando no pasábamos de la categoría de almuerzo fácil en la mesa de nuestros vecinos voraces, fuimos capaces de sobrevivir, contra toda evidencia, porque supimos defendernos juntos y porque supimos compartir la comida. Hoy en día, es más que nunca necesario recordar esas viejas lecciones del sentido común.

Defendernos juntos, pongamos por caso, para que no nos roben el agua. El agua, cada vez más escasa, ha sido privatizada en muchos países, y está en manos de las grandes corporaciones multinacionales. (De aquí a poco, si seguimos así, también privatizarán el aire: por no pagarlo, no sabemos valorarlo y no merecemos respirarlo.) Para que el agua siga siendo un derecho, y no un negocio, una pueblada desprivatizó el agua, en la región boliviana de Cochabamba. Las comunidades campesinas marcharon desde los valles y bloquearon la ciudad. Les contestaron a balazos. Pero a la larga, después de mucho pelear, recuperaron el agua, el riego de sus sembradíos, que el gobierno había entregado a una corporación británica.

Esto ocurrió hace un par de años. Defendernos juntos: hablando del agua, otro ejemplo más reciente. El petróleo mueve la sociedad de consumo, como se sabe, y, como también se sabe, tiene malas costumbres. Entre otras manías, se le da por derribar gobiernos, provocar guerras, intoxicar el aire y pudrir el agua. Hace poco, la marea negra, pegajosa y mortal, cubrió la mar y las costas de Galicia y más allá. Un barco petrolero se partió por la mitad y derramó miles y miles de litros de fuel-oil, con la irresponsabilidad y la impunidad que se han vuelto costumbre en estos tiempos en que el mercado manda y el Estado no controla nada. Y entonces, ante un Estado ciego y un gobierno sordo, que no hizo más que encogerse de hombros, los músculos secretos de la sociedad civil desataron su energía: una multitud de voluntarios enfrentó la invasión enemiga a mano limpia, armada de palos y tachos y lo que se pudiera encontrar. Los voluntarios no derramaron lágrimas de cocodrilo ni pronunciaron discursos de teatro. Defendernos juntos y compartir la comida: una tonelada de comida y de ropa llegó recientemente, en tren, al rincón más pobre de la provincia argentina de Tucumán, donde hay niños que mueren de hambre. Y ese envío solidario provenía de los cartoneros, los pobres más pobres de Buenos Aires, que se ganan la vida revolviendo la basura pero son capaces de compartir lo poco, lo casi nada, que tienen.

¿Cuál es la palabra que más se escucha en el mundo, en casi todas las lenguas? La palabra yo. Yo, yo, yo. Sin embargo, un estudioso de las lenguas indígenas, Carlos Lenkersdorf, ha revelado que la palabra más usada por las comunidades mayas, la que está en el centro de sus decires y vivires, es la palabra nosotros. En Chiapas, nosotros se dice tik. Para eso ha nacido y crecido este Foro Social Mundial, en la ciudad de Porto Alegre, modelo universal de la democracia participativa: para decir nosotros. Tik, tik, tik.

Eduardo Galeano

A Víktor Gómez, de todos

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Hoy es domingo y queremos celebrarte.
Hemos recibido la comunión de la amistad
hoy, 8 de Junio te dejamos su rastro impreso, gratitud
la estela que anida en los cielos del otro, congregada, visible,
esa música al amigo, abrazo, decir: estamos a tu lado, siempre
seguimos caminando juntos, el camino es arduo,
una bandada de pájaros sobre nuestras cabezas se alimenta
del trigo que sembramos: la palabra, el universo.
Tenemos localizada tu estrella azul,
hogar que es sol en el otro, para el otro, en ti . :
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http://poemasyotrascanalladas.blogspot.com/

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viernes, 6 de junio de 2008

Tomás Segovia

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(Bruno Di Maio)

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Soneto votivo
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IV
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¿Pero cómo decierte el más sagrado
de mis deseos, del que menos dudo;
cómo, si nunca nombre alguno pudo
decirlo sin mentira o sin pecado?
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Este anhelo de ti feroz y honrado,
puro y fanático, amoroso y rudo,
¿cómo decírtelo sino desnudo,
y tú desnuda, y sobre ti tumbado,
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y haciéndote gemir con quejas tiernas
hasta que el celo en ti también se yerga,
único idioma que jamás engaña;
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y suavemente abriéndote las piernas
con la lengua de fuego de la verga
profundamente hablándote en la entraña?

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Tomás Segovia


martes, 13 de mayo de 2008

LEO ZELADA: La cena de la orfandad

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El poeta peruano residente en Madrid, Leo Zelada, nos deja un poema que interpela sobre la verdadera mirada al mundo, al presente, al otro. Y consigue entrecruzar con gran emoción y contenida expresividad poética esa dialógica poco común entre la esencia del cristianismo y la radicalidad, entre el cómo se vive y qué se cree, entre la palabra desgastada por los excesos y el poema certero, revelador.

¿quién es mi prójimo? ¿de qué quiere dar cuenta mi palabra?

Mejor leer ya el poema. No necesita sino atención y relectura. Y coraje.




Víktor Gómez





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LA ULTIMA CENA

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Parado en una barra
me paso la tarde
esperando llegue
mi ración de pan y queso
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La tristeza brilla en los 12 hombres y mujeres
que habitan este restauran
El bullicio esconde
una pena inmensa
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Aquí ya es tarde en Madrid
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Solitario entre las gentes
inicio el rito cotidiano de mi cena.


Leo Zelada





















Leo Zelada, Lima,Perú (1970). Fundador del Grupo Neón, estudió filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha colaborado en el diario "El Peruano".Ha publicado los libros de poesía: Delirium Tremens (Lima, 1998), Diario de un Cyber-Punk (D.F. México, 2001),Opúsculo de Nosferatu a punto de amanecer (Lima, 2005), Diario de un Dragón(Madrid, 2008); La novela American Death of life (Lima, 2005) y la traducción de la antología Poética del Imperio Inka (Madrid, 2007).




















http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/