sábado, 22 de octubre de 2011

CUENTO PARA NO DORMIR A LUANA (I)

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 Primer cuento: Luana habla con los colores de la voz.
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Cuando Luana llegó al nuevo colegio se encontró con pocos niños que hablaran como ella. La mayoría hablaban la lengua de su país el zapozí. La profesora solía hablar y hablar y hablar durante casi toda la mañana. A Luana le entraba sueño. Y se apoyaba en el pupitre y miraba a una ventana que daba al patio de recreo. Y miraba al cielo, cómo corrían las nubes y cómo el sol  tartamudeaba y cómo los pájaros se quedaban en la parte alta del muro exterior y cómo la ruidosa calle que no se veía debía de tener un enorme tráfico de coches y camiones, por el ruido que llegaba desde allí. Eso no lo podía ver. Ni a la gente con sus vociferíos y prisas. No lo veía y eso la espabilaba un poco. No el ruido, no, que casi la irritaba. Lo que la espabilaba era poder imaginar ella como era el mundo más allá de su colegio. Pero de pronto, la señorita pasaba junto a ella y posando su mano en el hombro seguía hablando a toda la clase, tan rápido y emocionada que ni en su propio idioma cree que la pudiera entender. El contacto en el hombro la devolvía a la clase. Pero como no entendía nada y sólo hablaba la profesora, pronto le entraba de nuevo modorra.  Luana tenía dos amigas. Una imaginaria, llamada Luisita, igual que su mejor amiga en el otro cole. Y la otra, real, era Andrea. Andrea venía también de muy lejos. Era ciega y según pudo comprobar pronto una cantante entusiasta que pillaba cualquier canción al vuelo o que se las inventaba con lo que oía de aquí o de allá. Andrea y Luana se hicieron muy amigas y aunque no hablaban ni zapozí ni el mismo idioma no tuvieron problema en entenderse con melodías, canciones, ruiditos, silbidos y otras artimañas que intuitivamente comprendían. Por ejemplo, había un silbo para unos instantes antes de acabar la clase. Otro, para manifestar aburrimiento, o hambre o qué bien me lo estoy pasando. Y gruñidos bajitos de admiración o rechazo. Eso las mantenía despiertas en clase y muy vivarachas en el recreo o por la tarde en el parque que había debajo de casa. Ambas vivían en la misma finca. Andrea en el primer piso. Luana en el quinto. Todo esto ocurrió en el año en que yo llegué a la ciudad, tras un periodo largo entre rejas. Y la historia que os contaré, sucedió imposible y exactamente así:
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1.
Luana quería ser una princesa. Y recorrer a caballo praderas y bosques. Y que nadie pasara hambre, ni que ningún verdugo le cortara la cabeza a ningún vecino del lugar. ¿Eso sería posible? ¿cómo no? Lo que era imposible en su imaginación es que los niños no tuvieran cobijo y sus papas trajeran lo suficiente cada día para vivir sin apreturas. Luana era una princesa muy valiente y en su mundo imaginado no hacía falta dormir, que eso es muy aburrido, salvo cuando habías estado jugando y correteando tanto tiempo que tu cuerpo necesitaba recuperarse. Pero nada de dormir todos los días, por la noche, obligatoriamente, y tantas horas. Tampoco había una escuela. Lo que hacían los niños y los mayores era que se reunían en lugares mágicos, como la cocina, la biblioteca, los jardines o el gimnasio y allí hacían cosas juntos. Y los niños y los mayores creaban y se recreaban sobre lo que era posible y cómo y lo que era imposible y cómo tal vez hubiera una manera de hacerlo. Porque Luana era princesa en un mundo sin otra urgencia que jugar con lo posible y lo imposible y vencer las dificultades o superar los obstáculos para hacer en cada momento lo que aconteciera, sin necesariamente una utilidad o un porque.  Su amiga Andrea, creo que conectó enseguida con ella porque ambas “miraban” el mundo con otra sensibilidad e intuían muchas posibilidades para no dormirse en el mundo de los adultos. Un mundo como el trabajo de su papá, que era un mandamás en un gran edificio que llamaban banco, pero que sólo tenía sillas, mesas y ordenadores. Todos corrían con papeles. Todos estaban siempre muy ocupados como para jugar o pensar en cosas inútiles o sin porque. Era como en la escuela. Un día el director les explicó que todo lo que iban a aprender les serviría para hacerse mayores y ser útiles a la sociedad y poder mantener su casa y sus comodidades y dormir a pierna suelta los fines de semana. ¿Trabajar para dormir, dormir para trabajar? Pero, y jugar, y probar cosas imposibles, inútiles, o descubrir otras bellísimas, ¿cuándo? Y Andrea hacía entonces una musiquilla muy triste con los labios semicerrados. Y Luana miraba de nuevo a la ventana. Era una mañana hermosa. Algo chocó contra el muro del cole, estrepitosamente. Alguien, mejor dicho. Un servidor con su bici y sus periódicos gratuitos para protegerse del sol o la lluvia.
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2.
Acudieron las profesoras y profesores y hasta el director y vieron que alguien en el suelo y su bicicleta, descacharrada, se habían empotrado en la entrada del colegio. Me levanté con cuidado e intente mantenerme de pie, pero estaba terriblemente mareado. Vi al director con tres brazos y una cabeza y media. Vi un arbusto color naranja que se desdoblaba en dos. Casi me caigo, pero me freno la verja principal.
Una hora estuve en la enfermería, acompañado del director, que me miraba con mucha seriedad y distanciamiento. También el policía que me tomo los datos. También el doctor que me dio el alta. Sólo sonrío en la puerta, al irme, el joven que limpiaba los cristales. 
Sólo hacía un año que había cumplido mi pena en una cárcel del norte, y aún causaba cierta desconfianza entre la gente de la ciudad, a la que había llegado con el inicio del nuevo curso. Como no sabía hablar muy buen zapozí, aún sentí menos empatía a mi alrededor. Coincidió mi llegada a la puerta del colegio con la salida de los alumnos. A Andrea y Luana las recogió la mamá de Luana y el papá de Andrea. Y fue la mamá de Luana la que reparó en mi débil estado, y sonriendo me ayudó a acercar la bicicleta rota a una farola, donde la até con una cadena. Luana y Andrea jugaban a cantar canciones cambiando la letra. Y entonces se me ocurrió sacar una flauta de mi mochila y acompañarlas. Andrea me puso la mano en mi codo y dijo, en el mismo idioma en que me hablaba mi abuelo: “Luana habla con los colores de la voz. Sólo yo la entiendo.”
Me despedí de ellos en la puerta de su finca. Yo dormía en el cajero automático de la calle de atrás. Pero les dije que tenía que subir a mi guarida secreta, entre unas montañas ocultas tras la bruma en una región inaccesible, excepto para princesas. Y mientras Luana y Andrea canturreaban la canción inventada con la música de Piratas del Caribe el padre de Andrea me dio un billete y me pidió con sincera humildad que lo aceptara. Cuando miré el billete, llevaba en la faz donde augusto rey se veía unas palabras que decían: Las estrellas para quien las trabaja.  Entonces no sabía que ese billete nos salvaría la vida a los cinco. Lo que hice fue guardármelo pensando en cenar esa noche atún y mejillones.
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3.
Una vez me preguntaron en la cárcel, ¿usted que sabe hacer? Y yo respondí, al cabo de un rato de pensarlo bien –Yo sé contar alfileres, los alfileres que sostienen la realidad.
Luana suele decir que su día favorito es cuando salen a comer espagueti, sus papas, ella y su muñeco León. León es peludo, de color marrón, muy blandito, sin dientes. A León le costaba entender porque a Andrea y Luana les gustaba comunicarse cantando. León es mudo, el habla con la suavidad y los pliegues de su frágil cuerpecito. Cuando Luana tiene que irse a dormir a la cama, le cuesta conciliar el sueño. Antes de dormir necesita soñar, soñar con los ojos abiertos en la oscuridad de su habitación. Al principio de la honda oscuridad y su negritud surgían terribles amenazas como el hombre del saco, el hambriento ogro de las monedas de oro o la espeluznante bruja de la cabaña de tiza. Luana se pasaba a la cama de sus padres. Y así medio dormía ella y medio dormían ellos y entre los tres no llegaban a completar un sueño. Fue una de esas mañanas en que llueve mucho y no se puede salir al recreo cuando Andrea tatareó el cuento del Príncipe de agua al oído de Luana. Para que sólo ella lo oyera, porque los otros niños solían reírse de sus parafraseos musicales y de su caminar tanteando con las manos. Y así entendió Luana que en la oscuridad de su habitación es donde se fragua la música y sus colores. La hacen pequeñísimas, requetepequeñisimas partículas de un mundo microscópico llamado Intocable no sabes quanto, o mundo cuántico. Dicen que allí no se rigen por nuestras leyes y normas, si no que las van descubriendo o resolviendo conforme surgen los problemas o necesidades. Y allí, los maestros son las partículas más chicas. Ellas se mueven muy rápido o tal vez muy lento y cada una hace lo contrario de otra, por lo que involuntariamente descubrieron la música, la melodía para ser más precisos. “Din Don Dan, Din Don Din, Din Di Din, Don Din Don…” que en este caso quería decir algo parecido a que sólo cuando los seres se hacen muy grandes surgen los colmillos, las uñas desgarradoras, lo amenazador, lo ferozmente inaceptable y temible pero nunca entre las pequeñas partículas. Ellas hacen lo que tienen que hacer en cada momento y ya está. Es la armonía de lo invisible, concluyó con Andrea.
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Fragmento de Cuentos para no dormir a Luana, cedido por el autor,
V. G. ©

lunes, 10 de octubre de 2011

Declaración de principios de la ocupación de la Ciudad de Nueva York - Asamblea General de NYC

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extractado de:

SIN PERMISO

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El presente documento ha sido consensuado por la Asamblea General de NYC con fecha del 29 de septiembre de 2011


En estos momentos en los que nos reunimos solidariamente para expresar un sentimiento de injusticia generalizada, no debemos perder de vista lo que nos ha unido. Escribimos estas palabras para que todos aquellos que se sientan agraviados por los poderes corporativos del mundo sepan que nosotros también estamos a su lado.

Como un solo ser, unidos, nos encontramos ante una realidad en la que el futuro de la especie humana depende de la cooperación de sus miembros; en la que nuestro sistema debe proteger nuestros derechos y, en caso de que el sistema se corrompa, queda en manos de las personas proteger sus propios derechos y los de sus vecinos; en la que un gobierno democrático deriva su competencia legítima de su pueblo, pero las corporaciones no piden permiso para expoliar la riqueza de la gente o de la Tierra; y en la que no es posible una democracia real, cuando el proceso depende de los poderes económicos. Apelamos a ustedes en un momento en el que las corporaciones, que ponen por encima el beneficio a las personas, sus propios intereses a la justicia, y la opresión a la igualdad, son las que manejan nuestros gobiernos. Nos hemos reunido aquí pacíficamente, pues es nuestro derecho, para que se conozcan estos hechos.

Las corporaciones se han quedado con nuestras casas mediante procesos ilegales de ejecución hipotecaria, a pesar de no contar con la hipoteca original.
Con total impunidad, se han quedado con los rescates provenientes del dinero de los contribuyentes, al mismo tiempo que continúan concediéndoles exorbitantes primas a sus directivos.
Han perpetuado la desigualdad y la discriminación en el entorno laboral en función de la edad, el color de la piel, el sexo, la identidad de género y la orientación sexual.
Han emponzoñado las reservas alimenticias por su negligencia, y han minado el sistema agrario mediante la monopolización.
Han sacado provecho de la tortura, la reclusión y el trato cruel de innumerables animales, y se han puesto de acuerdo para ocultar dichas prácticas.
Han tratado constantemente de despojar a sus empleados de sus derechos a la hora de negociar un aumento de sueldo o unas condiciones laborales más seguras.
Han esclavizado a los estudiantes con decenas de miles de dólares en deudas para recibir una educación, que es en sí misma un derecho fundamental de los seres humanos.
Han externalizado sistemáticamente la mano de obra y empleado dicha externalización como medida de presión para recortar la asistencia sanitaria y el sueldo de los trabajadores.
Han manipulado a los tribunales para obtener los mismos derechos que las personas, sin que recaiga sobre ellas ningún tipo de culpabilidad o responsabilidad.
Han despilfarrado millones de dólares en equipos de asesoramiento jurídico para encontrar el modo de librarse de contratos de cara a las coberturas sanitarias.
Han comerciado con nuestra privacidad como si fuera una materia prima más.
Han empleado las fuerzas militares y policiales para impedir la libertad de prensa. Se han negado deliberadamente a retirar del mercado productos defectuosos que ponían en peligro vidas, únicamente en pro de su beneficio propio.
Son las que establecen las políticas económicas, a pesar de los fracasos catastróficos que dichas políticas han producido y continúan produciendo.
Han donado grandes sumas de dinero a los políticos, que son los responsables de dictar las normas que las regulan.
Continúan bloqueando formas alternativas de energía para que sigamos dependiendo del petróleo.
Continúan bloqueando los medicamentos genéricos que podrían salvar vidas o proporcionar una útil ayuda, únicamente con la intención de proteger sus inversiones que ya han producido sustanciosos beneficios.
Han ocultado deliberadamente derrames de petróleo, accidentes, fallos en la contabilidad e ingredientes inactivos, solamente en pro de su beneficio propio.
Han mantenido deliberadamente a la gente desinformada y con miedo, mediante su control de los medios de comunicación.
Han celebrado contratos privados para acabar con la vida de presos, incluso cuando se habían presentado dudas legítimas sobre la culpabilidad de los mismos.
Han perpetuado el colonialismo tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Han participado en actos de tortura y en el asesinato de civiles inocentes en el extranjero.
Continúan creando armas de destrucción masiva para ganar contratas con el gobierno.*

A la gente de todo el mundo:

Nosotros, la Asamblea General de la Ciudad de Nueva York que ocupa Wall Street en Liberty Square, les instamos a que reivindiquen su poder.
Ejerzan su derecho a reunirse pacíficamente; a ocupar el espacio público; a crear un proceso para gestionar los problemas a los que nos enfrentamos; y a generar soluciones accesibles para todos.
A todas las comunidades que entren en acción y formen grupos inspirados en la democracia directa, les ofrecemos apoyo, documentación y todos los recursos que tenemos a nuestra disposición.
¡Únanse a nosotros para que su voz también sea oída!

*Esta enumeración de agravios no es cerrada ni está completa.

Asamblea General de NYC
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http://nycga.cc, 30 de septiembre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

A Geli, vida de la vida


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alza no la voz no el sí
descubre con tu sal
solo un mundo que torna
sin ruido
ese pequeño círculo
donde tu ser y tu no bajar
nos vuelve, Geli, de la sombra
a la luz.






Víktor Gómez
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miércoles, 5 de octubre de 2011

ENRIQUE LIHN: POESIA CHILENA. Para dar señales de vida

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Un enfermo de gravedad se masturba

para dar señales de vida.

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E. Lihn


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Buenas noches, Aquiles
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Ahora sí que te dimos en el talón
La muerte de la que huyas
Correrá acompasadamente a tu lado
Buenas noches, Aquiles.
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Enrique Lihn 
poeta chileno


RECOMENDABLE VISITAR:   
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martes, 4 de octubre de 2011

CAETANO VELOSO: É Proibido Proibir (Está prohibido prohibir)


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É Proibido Proibir

Caetano Veloso

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A mãe da virgem diz que não
E o anúncio da televisão
E estava escrito no portão
E o maestro ergueu o dedo
E além da porta
Há o porteiro, sim...

E eu digo não
E eu digo não ao não
Eu digo: É!
Proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir...

Me dê um beijo meu amor
Eles estão nos esperando
Os automóveis ardem em chamas
Derrubar as prateleiras
As estantes, as estátuas
As vidraças, louças
Livros, sim...

(falado)
Cai no areal na hora adversa que Deus concede aos seus
para o intervalo em que esteja a alma imersa em sonhos
que são Deus.
Que importa o areal, a morte, a desventura, se com Deus
me guardei
É o que me sonhei, que eterno dura e esse que regressarei.

E eu digo sim
E eu digo não ao não
E eu digo: É!
Proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir...

Me dê um beijo meu amor
Eles estão nos esperando
Os automóveis ardem em chamas
Derrubar as prateleiras
As estátuas, as estantes
As vidraças, louças
Livros, sim...

E eu digo sim
E eu digo não ao não
E eu digo: É!
Proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir
É proibido proibir...

lunes, 3 de octubre de 2011

VIKTOR GOMEZ 6 Y 7 DE OCTUBRE LECTURAS EN GIJON

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La buena letra, en Gijón, es una librería como siempre soñamos. Un rincón para la felicidad y la lentitud, para el encuentro, más que con los libros (que se publica mucho de todo y con irregular acierto) con la literartura y la poesía. La atención y cuidado que nos dispensa Rafael Gutiérrez dan su personal sello en la hospitalidad espontanea, en la amabilidad y erudición, en la cercanía y sencillez. Es el lugar escogido por el poeta y escritor Julio Obeso para una lectura y conversación sobre los márgenes de la escritura poética, los vínculos y los conflictos. Será el jueves 6 de octubre, sobre las 19 h. 
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yo he convertido 
mi tristeza en luz
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yo
que sólo soy un cristal
en tus manos   
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Víktor Gómez, 
de la plaquette inédita JANA







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Enviamos luz
y un haz negro hacia el fondo.
Guiar la aventura.
De esta soledad dependen muchos

Fragmento de Faro, Miguel Ángel Curiel



En medio de la noche, cogió su corazón entre las manos, lo alzó hasta la ventana de la desapacible celda que ahora era su vida, y lo echó a volar como si fuera un ave transparente que anhelase llegar en compañía a la emoción de amanecer.
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Fragmento del libro inédito ‘El caballo del frío’, de Antonio Merayo
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A Víctor Silva Echeto



párpado cantor
en la rama del abedul
la tarde como la chusma
desaparece

un niño afila su navaja
con las alas negras de tus o
jos  −nos duele?−

sangrando la colina anochece
te oigo autillo teja
o verja quebrada
                               resistir


Viktor Gómez,
De “Perfeccione lo inútil a lo inútil”



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Este jueves, 6 de octubre, lectura y conversación en Gijón, por la tarde, entre Víktor Gómez, Julio Obeso y los asistentes en:
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Librería La Buena Letra

Casimiro Velasco, 12
 
33201 Gijón
 




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FEBRERO
A José Viñals


nimiedad y conjuro para resbalar
palabras
                 como por la piedra enmohecida
−aún temprano para la música−
el pie desnudo del asalariado
llagas  ojos                       brasa y
ceniza en
el viento orea el humo fabril a carne quemada

                  curvándose la palmera
                  es oasis
esa sombra que retiene el ser –el ser de
palabras de honor 
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Víktor Gómez,
de Pobreza         
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Centro de Cultura Antiguo Instituto
Viernes 7 a las 20.00 horas 
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Presenta: Julio Obeso. 
Música Dani García de la Cuesta. 
Coordina: Antonio Merayo
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Por la precisión
supe que el tiro
vino de dentro.
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Víktor Gómez naufragó en 1967 en Madrid. Rescatado de la orfandad en 1971, reside desde entonces en Valencia. Amigo de las cortezas de los árboles, de los rincones donde se calma el viento, de la lentitud y de lo imposible. Lanzó al mar tres botellas con mensaje: Huérfanos aún (Ed. Baile del sol), Detrás de la casa en ruinas (Ed. Amargord) e Incompleto (Ed. 4 de agosto). Ocupa la mitad de su tiempo en desaprender y el resto en leer, escribir y preguntar. Su cotidianeidad es intrascendente. Persiste en naufragar, con Aníbal Núñez . Ha conocido orillas sin mar y cuerpos sin órganos. Asume su ignorancia en lo sustancial y se empeña en fracasar, con Samuel Beckett, pues sabe por Eduardo Milán que <<la poesía es pérdida ¿te atreves a perder?>>  Constata que la vida, como la poesía, es un antioficio. Cardiópata, bebe desde el desierto de la sed. Su escritura es deudora, aún sin nombre, de la Pobreza.Esa incompletud abierta, ese acontecer, el devenir-palabra, tiene su emergencia en las múltiples orillas del desorden y el daño. Y un cómplice anónimo.
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Y el gusto por el secreto.

domingo, 2 de octubre de 2011

POSTPOESIA, AGUSTIN FERNANDEZ MAYO



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¿Se puede aún a fecha de hoy hablar de la existencia de la poesía como género textual? En caso afirmativo, ¿cómo es esa poesía, cómo debería ser? En caso negativo, ¿por qué ha dejado de existir? ¿Cómo es posible que la poesía española actual no haya dado el salto de la modernidad a la posmodernidad, como sí lo han hecho las otras artes? ¿Se pueden hoy escribir poemas sin tener en cuenta el resto de ámbitos de la sociedad contemporánea? ¿Hay poesía en las ciencias, en la publicidad, en el diseño, en la economía, en la telebasura, en la bollería industrial? ¿Qué es la metafísica del chicle? ¿Es la poesía hoy una red, un sistema complejo? ¿Han cambiado nuestra concepción de la poesía las nuevas tecnologías? ¿Qué significa que hoy ya sólo pueda escribirse desde la información y no desde la erudición? Este libro da respuesta a todo ello definiendo un nuevo marco, la Poesía Postpoética, que recoge a la ya existente y la abre a los nuevos paradigmas sociales de la posmodernidad tardía, al hecho posliterario en el que ya estamos inmersos.
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Extraido de:
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http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_397