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domingo, 13 de septiembre de 2009

domingo, 9 de noviembre de 2008

EDUARDO MILAN: Dar(se)

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Cuando ya no hay qué
decir, decirlo. Dar
una carencia, un hueco en la conversación,
un vacío de verdad: la flor,
no la idea, es la diosa de ahí.

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Eduardo Milán
(Antología Poética 1975-2003)

jueves, 6 de noviembre de 2008

EDUARDO MILAN inaugura el Festival Inter. de Poesia de Rosario

'Isla acostada con injerto de piedra y piel',
de Gabriela Gutierrez
Colección Continentes imaginarios de piel.



la ausencia forma columnas de humo
pretender apagarlo a golpes de cartón, hybris
falso nombre de una diosa egipcia
derribar lo inaprensible en su vuelo de mosca
querer decirle a la guayaba de abajo
ya basta –eso a ella
carpetazo al soplo, al aliento
clausurado el ciclo de la búsqueda
por la cerrada vuelve la bicicleta entera
no rueda sola, todo su esqueleto
el antiguo círculo mostró el metal
rayo fijo sobre taburete
no se soporta la revelación del cobre
el descenso a la orilla de la cosa
borde contra la tierra
lo excelso una especie de labio
derribado a tierra por tormenta
qué es cuando no es un incendio
sino su tiempo blanco, posterior
que ya no deja más sabor que boca

el mundo una boca humeante
en el lugar de un plato de sopa.

Eduardo Milán


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El Festival Internacional de Poesía de Rosario es organizado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe y la Secretaría de Cultura de la municipalidad de Rosario.
El equipo del Festival está integrado por Osvaldo Aguirre, Graciela Ballestero, María Lanese, Pablo Makovsky, Eva Nardone, Sonia Scarabelli y Oscar Taborda. En la edición del 2008, incluye en su apertura intervención del poeta uruguayo residente en México, D.C. Eduardo Milán.
Ver más aquí.




miércoles, 6 de agosto de 2008

Eduardo Milán: Ganas de la memoria (fragmentos)

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Poema publicado en Letras Libres.
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A la luz de Gina Soto;
a Gabriela;
a Leonora, Andrés y Alejandro

Ya pasó el tiempo en que me acercaba a ti
como a un almácigo. Entraba en tu ámbito extenso, casi
inconmensurable, más allá del contexto, como
quien entra más allá de sí mismo al páramo
donde se encuentra. Me quedaba mirándote sin
decir, era como la misma hora siempre, era
como una paz
o una especie de paz. Desaparecían las tensiones. Era
como una especie de paz en extinción.*

No había árboles pero tampoco guerra. Yo sabía que
al entrar en ti como quien entra a tu lugar no iba
a ganar el premio. Y todo lo que tenía
encima me presionaba. El sol, siempre,
es una gran presión.* Yo era los animales.
Yo era los animales pacificados
no por tu música sino por tu silencio. Por los
acordes que no oía, por las voces
que no escuchaba, hay una prolongación.
Hay una conjunción, muy extraña, de
rododendros. Yo logré ser —y ese es mi triunfo—
un silencio de los animales esperando de ti
o una especie, una señal. -

Eduardo Milán