martes, 26 de enero de 2010

domingo, 24 de enero de 2010

CARLOS PIERA: De la capacidad de huir


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Hemos vivido para que no nos cojan vivos

y aun a ti, que quisieras asirte a nosotros,

te eludimos con una displicencia de muertos, ásperos,

irónicos sin gracias, cumpliendo desganadamente

un trámite trágico en ti. Porque en ti, que nos tratas de muertos,

vivimos como hemos vivido, unas ráfagas,

de las ausencias a las concisiones,

sólo rebeldes en el gesto y esta

capacidad de huir.

Sólo se sabe que nos vamos yendo,

desabridos, secándonos,

como las hojas en el torbellino.

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Carlos Piera

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nació en Madrid, España, en 1942. Estudió en el Liceo Francés de Madrid, en la Universidad Complutense de Madrid y, luego, en Barcelona. Miembro del Círculo Lingüístico de Madrid, junto con Rafael Sánchez Ferlosio, Víctor Sánchez de Zavala, Agustín García Calvo e Isabel Llácer. Se doctoró en la UCLA con una tesis inédita sobre métrica. Ha sido profesor en la Cornell University (Ithaca, EEUU). Fue miembro del consejo de redacción de la revista de ensayo La balsa de la medusa. Es responsable de la sección de métrica de la Revista de Erudición y Crítica. Es autor de cuatro libros de poesía: Versos (1972), Antología para un papagayo (1984), De lo que viene como si se fuera (1991) y Religio y otros poemas (2005). Ha publicado un libro de ensayo, titulado Contrariedades del sujeto (1993). Actualmente es profesor del departamento de lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid.
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domingo, 10 de enero de 2010

SI SE CALLA EL CANTOR, CALLA LA VIDA (Mercedes Sosa & Horacio Guarany

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Mercedes Sosa y Horacio Guarany

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Si se calla el cantor

(Horacio Guarany)



Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan,
quien habrá de luchar por sus salarios.

Qué ha de ser de la vida si el que canta,
no levanta su voz en las tribunas,
por el que sufre, por el que no hay ninguna razón
que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor muere la rosa,
de qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

Que no calle el cantor porque el silencio,
cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas,
no callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas,
cuando el cantor se plante con su grito,
que mil guitarras desangren en la noche,
una inmortal canción al infinito.

Si se calla el cantor... calla la vida.