lunes, 20 de diciembre de 2010

JUAN CARLOS MESTRE: ANTEPASADOS






Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,
dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,
al hambre le llamaron muralla del hambre,
a la pobreza le pusieron el nombre de todo lo que no es extraño a la pobreza.
Poco es lo que puede hacer un hombre con el pensamiento del hambre,
apenas dibujar un pez en el polvo de los caminos,
apenas atravesar el mar en una cruz de palo.

Mis antepasados cruzaron el mar sobre una cruz de palo,
pero no pidieron audiencia,
así que vagaron por los legajos
como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

Y llegaron a los arenales,
en los arenales la tierra es brillante como escamas de pez,
la vida en los arenales sólo tiene largos días de lluvia y luego largos días de viento.

Poco es lo que puede hacer un hombre que solo ha tenido en la vida estas cosas,
apenas quedarse dormido recostado en el pensamiento del hambre
mientras oye la conversación de los gorriones en el granero,
apenas sembrar leña de flor en la sábana de los huertos,
andar descalzo sobre la tierra brillante
y no enterrar en ella a sus hijos.

Mis antepasados inventaron la Vía Láctea,
dieron a esa intemperie el nombre de la necesidad,
atravesaron el mar sobre una cruz de palo.
Entonces pusieron nombre al hambre para que el amo del hambre
se llamara dueño de la casa del hambre
y vagaron por los caminos
como los erizos y los lagartos vagan por los senderos de las aldeas.

Poco es lo que puede hacer un hombre con las migas de la piedad,
comer pan mojado los días de lluvia a los que luego seguirán largos días de viento
y hablar de la necesidad,
hablar de la necesidad como se habla en las aldeas
de todas las cosas pequeñas que se pueden envolver con cuidado en un pañuelo.

Juan Carlos Mestre
de Antífona de otoño en el valle del Bierzo. (Rialp, 1986)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Otro poema INEDITO de la plaquette POBREZA, 2010




fue abajo tampoco
allí detuvo
el desmembrarse
del árbol-estrella
por ningún
lagrimal
tan poco la faringe
tronchada en los
diciembres sin madre

Viktor Gómez, de Pobreza, 2010

martes, 2 de noviembre de 2010

EL JUEGO DE LA MUERTE: Violencia y Mass Media



¿Tiene límite la humillación,
la violencia y la crueldad
en programas cada vez más extremos?

¿Para cuándo el "Juego de la muerte" en la
T.V. en directo?









Más sobre este experimento:

Aquí

y

Acá

y

Acullá



Sobre la violencia en los Mass Media, un informe de la Unesco:

Aquí

domingo, 31 de octubre de 2010

ROQUE DALTON: ARTE POÉTICA




POESÍA,
PERDÓNAME POR HABERTE AYUDADO A COMPRENDER
QUE NO ESTÁS HECHA SÓLO DE PALABRAS
.












MÁS POEMAS DE ROQUE DALTON
AQUÍ

Un texto sin título de Víktor Gómez

.
-
-




.

.


ahora, llevado el poema al abismo, soltarlo como una piedra que amamos como a un pájaro.

-

-

−nos sabemos piedras, pero piedras que sienten y son sentidas: vuelan, pues−

.

.

¿somos sólo vuelo? lo suelto, Jana, para ser o no dejar sin ser lo que amamos, lo suelto es aventura, posibilidad, ahora. ¿soltar lo que no asimos? vuelo que se hace piedra para poder ser amado. también sombra, también entreluz. la claridad no deja de ser la borradura del canto.

.

.

De "Otro decir por decir, 2010".

.

.

.

.


martes, 12 de octubre de 2010

HAMBRE Y POESIA












Todo lo que podría decir sobre el video, está escrito en él, toda la informacion que sale en él es cierta, cogida de diferentes enciclopedias y documentos oficiales. Espero que seáis críticos con el video ;)
saludos.


mi blog: http://www.deskiciado16.blogspot.com

domingo, 3 de octubre de 2010

JOSE HIERRO: Qué más dá que la nada fuera nada

.
,
.

'Vida'

A Paula Romero


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro (soneto escrito al final de sus días, en 1998, y que es uno de mis poemas favoritos

escritos en lengua castellana, junto a conversaciones con Simone Weil, de Blanca Varela)

domingo, 26 de septiembre de 2010

Poesía venezolana: ANA ENRIQUETA TERÁN



Mujeres que tejen, tejedoras del buen día

que lamen hebra azul, que zurcen sedas, escasez de tiempo

sedas de naciones cubriendo caras en fuga, espacios en fuga.

Pero comida sí, mucha buena comida. Hemos comido.

Yo y los perros, Nosotros y los perros. Siempre los perros.

Girasoles en señal de duelo. Pura destreza. Puro estrago.

Quién despluma el ave, quién la atraviesa

con espinas de naranjo y cuece luego para todos.

Hemos comido. Libro de los oficios

-

-

-

-

.

-

.

De qué nos libra el retorno: ya estamos cerca, palpamos la rosa

que debe guardarse y extenderse luego para alegría del aire.

Hombre y mujer acercando el mediodía a las casas

atravesando cortinajes muy llenos de brisa y buenas nuevas,

portando regalos donde arden flores de fortaleza y silencio.

Hombre y mujer. Libro de los oficios

.
.
Ana Enriqueta Terán
(Venezuela, 1918)
.
.
Ver más acá
.
.
,.
,.
.
.
.

domingo, 11 de julio de 2010

Un poema INEDITO de la plaquette POBREZA, 2010



-
-
-
-
-
-
A Mario Borras

.
.
.
.
NO PUDE ESCRIBIR un verso
desde el hambre ajena
desierto apozado en la boca
del estómago -en una barrancada-
mi hambre no es pobreza
una palabra salada y fría
salda ¿qué deuda o plazo
en qué banco -o banco de niebla-
de mendigos que no conversan?


.

.
.
Víktor Gómez
(De "Pobreza", 2010)

jueves, 18 de marzo de 2010

martes, 26 de enero de 2010

domingo, 24 de enero de 2010

CARLOS PIERA: De la capacidad de huir


-

.

.

-


Hemos vivido para que no nos cojan vivos

y aun a ti, que quisieras asirte a nosotros,

te eludimos con una displicencia de muertos, ásperos,

irónicos sin gracias, cumpliendo desganadamente

un trámite trágico en ti. Porque en ti, que nos tratas de muertos,

vivimos como hemos vivido, unas ráfagas,

de las ausencias a las concisiones,

sólo rebeldes en el gesto y esta

capacidad de huir.

Sólo se sabe que nos vamos yendo,

desabridos, secándonos,

como las hojas en el torbellino.

-

-

-


-

.

Carlos Piera

-

-

-

nació en Madrid, España, en 1942. Estudió en el Liceo Francés de Madrid, en la Universidad Complutense de Madrid y, luego, en Barcelona. Miembro del Círculo Lingüístico de Madrid, junto con Rafael Sánchez Ferlosio, Víctor Sánchez de Zavala, Agustín García Calvo e Isabel Llácer. Se doctoró en la UCLA con una tesis inédita sobre métrica. Ha sido profesor en la Cornell University (Ithaca, EEUU). Fue miembro del consejo de redacción de la revista de ensayo La balsa de la medusa. Es responsable de la sección de métrica de la Revista de Erudición y Crítica. Es autor de cuatro libros de poesía: Versos (1972), Antología para un papagayo (1984), De lo que viene como si se fuera (1991) y Religio y otros poemas (2005). Ha publicado un libro de ensayo, titulado Contrariedades del sujeto (1993). Actualmente es profesor del departamento de lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid.
-
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

domingo, 10 de enero de 2010

SI SE CALLA EL CANTOR, CALLA LA VIDA (Mercedes Sosa & Horacio Guarany

-
-
-

Mercedes Sosa y Horacio Guarany

-
-
-


-
-
-
-

Si se calla el cantor

(Horacio Guarany)



Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan,
quien habrá de luchar por sus salarios.

Qué ha de ser de la vida si el que canta,
no levanta su voz en las tribunas,
por el que sufre, por el que no hay ninguna razón
que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor muere la rosa,
de qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

Que no calle el cantor porque el silencio,
cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas,
no callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas,
cuando el cantor se plante con su grito,
que mil guitarras desangren en la noche,
una inmortal canción al infinito.

Si se calla el cantor... calla la vida.