jueves, 7 de febrero de 2008

IMPRONTA PARA ETDN



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El rubor de una despedida

consuelo del naranjo

especias desposeídas sobre

el lecho de verduras horneadas

la calma después de la cena

si el vino reposa su incendio

no tiene otro igual

poesía de miradas y lo mismo

salir de la sala

sin recoger la mesa

ausencias ausencias pero no digo

que yo estuviera

se sabe que algunos sueños

antes de ser soñados

habitaron el olvido de una ballena

un gesto en el gran Azul

caligrafía solitaria

así, sin opresión y sin costas

no te ciegues

no te interrogues

nocivas son a veces esas huellas impúdicas

lascivas

tortuosas

del ballenero tras la gloria

Nada más bello que el vals de los grandes cetáceos

al empezar el invierno


Víktor Gómez

4 comentarios:

Julio Obeso González dijo...

Suponiendo que cuando escribiste "cetáceo" no mirabas para mí, es un gran poema Víctor. Ya sabes que soy fanático de tus improntas, con versos demoledores tan abiertos que a vuelapluma, podría encontrar cien significados. Estos que propongo, por ejemplo:
"nocivas son a veces esas huellas impúdicas
lascivas
tortuosas
del ballenero tras la gloria"
Y sí, amigo mío, nada más bello que ese vals.
Un abrazote de los grandes.
Julio

Viktor Gómez dijo...

Julius:

Se que eres yo y yo soy Julius. Lo se por Rimbaud. ¿sabía él lo nuestro o era un profeta ciego?

Se te quiere como solo se puede uno querer a si mismo, pero con las dos manos.

Tu Viktor

en tierra de nadie dijo...

Muchas gracias, Victor. Lo leí en el comentario que dejaste en mi blog, sé que te debía unas palabras.

Siguiendo con el símil últimamente me siento más bien como una ballena varada, a quien las corrientes de la vida han arrastrado a una playa que no es la suya y va muriendo un poco cada día, fuera de su hábitat, lejos de una vida soñada algún día, hace mucho o no hace tanto, que el tiempo es inasible e imposible de medir, como bien sabes tú poeta y compañero, como bien sabemos los que practicamos esa caligrafía solitaria de parir versos, que no consiste más que en dejar "huellas impúdicas, lascivas, tortuosas" en las arenas a las que arribamos, a veces queriéndolo y otras sin poder evitarlo.

No me gusta el invierno, me quedo mejor con esa imagen mediterránea, de naranjos, verduras horneadas y cenas bajo la lus de las estrellas repletas de buen vino y miradas amigas.

Y me quedo, especialmente, con tus versos, palabra viva y necesaria, que me hace sentirte cercano.

De nuevo, gracias Victor, por seguir inspirandome, inspirándonos, por tu labor y tu presencia.

Un beso

ETDN

Viktor Gómez dijo...

Gracias a ti, poeta.

Tu Viktor