lunes, 18 de abril de 2011

HEBERTO PADILLA: DI LA VERDAD

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A mí personalmente me parece que cuando se quiere hablar de "utilidad" en el arte, hay que hacer una revisión total de los conceptos. Puesto que si el arte, a mi modo de ver, el arte verdadero, el arte autentico, es siempre útil. Aunque la palabra arte y la palabra utilidad se repugnen mutuamente, el gran arte es útil. Pero en un sentido muy especial, muy peculiar, en el cual solo puede serlo el arte. ¿Cómo definido ese sentido?. No es fácil: pero se trata de que el arte penetra en aquella zona de lo propio, lo esencial, lo definitivo del hombre, que es el punto único de entrecruce de todas las relaciones, expresa todo eso y lo redime. En ese sentido tu poesía me parece inmensamente mas "útil" para una revolución que aquella otra, la que canta el proyecto. Porque una revolución, si bien se da como un hecho externo, es fundamentalmente, creo, un hecho interno: un proceso de conciencia.
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Heriberto Padilla, en una entrevista extractada de aquí
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Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

Puede decir alguien que el poeta no es utíl
alguien puede mirarlo insignificante
detrás de un odio visceral e inútil

Se alza
crece, en la inmortalidad de su pensamiento,
trasciende el espacio
se fuga y reaparece de la vida en que deambula
hace mucho más
sirve a la lucha
es rama verde en la batalla
es recordatorio en la mesa del tirano.

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Heberto Padilla (Cuba 1932, 2000)

Poeta y activista cubano, duramente sancionado por el régimen castrista, defendió hasta el límite los valores de la revolución, por encima de la doma que Fidel impusiera tras su asentamiento en el poder. Su militancia "contrarrevolucionaria" acorde a la coherencia de su conciencia roja, de izquierda insurrecta, le valió la cárcel, tras la publicación del poemario "Fuera de juego". Si de algo vienen adoleciendo las izquierdas y pseudo-izquierdas es de autocrítica. Entonces, en 1968 y hoy en el 2011. No ceder ni un metro ni una palabra al capitalismo, a la barbarie neoliberal, pero tampoco encubrir o desatender lo mejorable, que no es poco, de las opciones, propuestas y praxis utópicas que desde lo rojo podrían ir mejorando la vida, el presente, de tantas y tantos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

GUERRAS DE RAPIÑA, DESINFORMACIÓN Y LA GUERRA QUE USTED NO VE. JOHN PILGER

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LA GUERRA QUE USTED NO VE
Documental de John Pilger
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El público necesita conocer la verdad sobre las guerras. ¿Por qué hay periodistas coludidos con los gobiernos para engañarnos?
¿Por qué no informan honestamente sobre las guerras?
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The Guardian/ICH

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens y revisado por Caty R.



En el manual de contrainsurgencia del ejército de EE.UU., el comandante estadounidense, general David Petraeus, describe Afganistán como “una guerra de percepción… realizada continuamente mediante el uso de los medios noticiosos”. Lo que importa realmente no son tanto las batallas de todos los días contra los talibanes sino la forma en que se presenta la aventura en EE.UU. donde “los medios influyen directamente en la actitud de audiencias claves”. Al leerlo, me recordó al general venezolano que dirigió un golpe contra el gobierno democrático en 2002. “Teníamos un arma secreta”, alardeó. “Teníamos los medios, especialmente la televisión. Hay que tener los medios.”

Nunca se ha gastado tanta energía oficial para asegurarse de que los periodistas se coluden con los autores de guerras rapaces que, dicen los generales amigos de los medios, son ahora “perpetuas”. Al hacerse eco de los señores de la guerra más verbosos de occidente, como el ex vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney, partidario del waterboarding [asfixia simulada], quien predicó “50 años de guerra”, planean un estado de permanente conflicto que depende enteramente de que se mantenga a raya a un enemigo cuyo nombre no se atreven a pronunciar: el público.

En Chicksands, Bedfordshire, los entrenadores mediáticos del establishment de la guerra psicológica (Psyops) del Ministerio de Defensa se dedican a la tarea, inmersos en un mundo de jerga de “dominación de la información”, “amenazas asimétricas” y “ciberamenazas”. Comparten el lugar con los que enseñan los métodos de interrogatorio que han llevado a una investigación pública de la tortura militar británica en Iraq. La desinformación y la barbarie de la guerra colonial tienen mucho en común.

Desde luego, sólo la jerga es nueva. En la secuencia inicial de mi película The War You Don't See [La guerra que no veis], hay una referencia a una conversación privada, previa a Wikileaks, en diciembre de 1917 entre David Lloyd George, primer ministro de Gran Bretaña durante gran parte de la Primera Guerra Mundial, y CP Scott, editor del Manchester Guardian. “Si la gente conociera realmente la verdad”, dijo el primer ministro, “la guerra sería detenida mañana. Pero, claro está, no la conocen, y no puede conocerla.”

Después de esa “guerra para terminar todas las guerras” Edward Bernays, confidente del presidente Woodrow Wilson, acuñó el término “relaciones públicas” como eufemismo para la propaganda “que se ganó mala fama en la guerra”. En su libro Propaganda (1928), Bernays describió las relaciones públicas como “un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante en nuestro país” gracias a “la manipulación inteligente de las masas”. Esto se logró mediante “realidades falsas” y su adopción por los medios. (Uno de los primeros éxitos de Bernays fue que se persuadió a las mujeres para que fumaran en público. Al asociar el hecho de fumar con la liberación de las mujeres, consiguió titulares que elogiaban a los cigarrillos como “antorchas de la libertad”).

Empecé a comprenderlo cuando era un joven periodista durante la guerra estadounidense en Vietnam. En mi primer trabajo vi los resultados del bombardeo de dos aldeas y el uso de Napalm B, que sigue quemando bajo la piel; muchas de las víctimas eran niños; los árboles estaban decorados con trozos de cuerpos. El lamento de que “esas tragedias inevitables ocurren en las guerras” no explicaba por qué virtualmente toda la población de Vietnam del Sur corría grave riesgo a manos de su “aliado” declarado, EE.UU. Términos de relaciones públicas como “pacificación” y “daño colateral” se convirtieron en nuestra divisa. Casi ningún periodista utilizaba la palabra “invasión”. “Participación” y después “cenagal” se convirtieron en elementos básicos de un vocabulario noticioso que reconocía la muerte de civiles simplemente como errores trágicos y pocas veces cuestionaba las buenas intenciones de los invasores.

En las paredes de las oficinas de las principales organizaciones noticiosas estadounidenses en Saigón se exhibían frecuentemente fotografías horripilantes que nunca se publicaron, y pocas veces se enviaron, porque se decía que harían “sensacionalismo" de la guerra, perturbarían a los lectores y televidentes y por ello no eran “objetivas”. No se informó de la masacre de My Lai en 1968 desde Vietnam, aunque varios periodistas estaban informados al respecto (y de otras atrocidades semejantes) y se conocieron gracias a un periodista independiente de EE.UU., Seymour Hersh. La portada de la revista Newsweek la llamó una “tragedia estadounidense”, implicando que los invasores eran las víctimas: un tema purgante que fue adoptado con entusiasmo por Hollywood en películas como El cazador [El francotirador] y Platoon [Pelotón]. La guerra era imperfecta y trágica, pero la causa era esencialmente noble. Además, estaba “perdida” debido a la irresponsabilidad de medios hostiles, no censurados.

Aunque son lo contrario de la verdad, semejantes realidades falsas se convirtieron en “lecciones” aprendidas por los autores de las guerras de la actualidad y por muchos de los medios. Después de Vietnam, el “empotramiento” de periodistas se convirtió en algo fundamental de la política bélica a ambos lados del Atlántico. Con honorables excepciones tuvo éxito, especialmente en EE.UU. En marzo de 2003, unos 700 periodistas y camarógrafos empotrados acompañaron a las fuerzas invasoras estadounidenses en Iraq. Si se miran sus entusiastas informes, es una repetición de la liberación de Europa. El pueblo iraquí no es otra cosa que un distante protagonista pasajero; John Wayne aparece de nuevo.

El apogeo es la victoriosa entrada en Bagdad y las imágenes en la televisión de multitudes que vitorean el derribo de una estatua de Sadam Hussein. Detrás de esa fachada, un equipo estadounidense de Psyops manipuló exitosamente lo que un informe ignorado del ejército de EE.UU. describe como un “circo mediático [con] la presencia de casi tantos periodistas como iraquíes”.

Rageh Omaar, quien estuvo presente para la BBC, informó en las noticias vespertinas centrales de que “La gente ha salido a saludar [a los estadounidenses] haciendo signos de victoria. Es una imagen que tiene lugar en toda la capital iraquí.” De hecho en casi todo Iraq, y en general no se informó al respecto, había comenzado la sangrienta conquista y destrucción de toda una sociedad.

En La guerra que no veis, Omaar habla con admirable franqueza: “Realmente no cumplí adecuadamente mi tarea”, dice. “Alzaría la mano y diría que no apreté con bastante fuerza los botones incómodos”. Describe cómo la propaganda militar británica manipuló exitosamente la cobertura de la caída de Basora, que según BBC News 24 cayó “17 veces”. Esa cobertura, dice, fue “una gigantesca caja de resonancia”.

La magnitud del sufrimiento iraquí en el ataque tuvo poco lugar en las noticias. De pie delante de 10 Downing Street en la noche de la invasión Andrew Marr, entonces editor político de la BBC, declaró: "[Tony Blair] dijo que podrían tomar Bagdad sin un baño de sangre y que al final los iraquíes celebrarían, y en ambos aspectos se demostró concluyentemente que tenía razón…” Pedí una entrevista a Marr, pero no recibí respuesta. Los estudios de la Universidad del País de Gales, Cardiff y Media Tenor, de la cobertura televisiva establecieron que la cobertura de la BBC reflejó abrumadoramente la línea del gobierno y que los informes de los sufrimientos civiles se relegaron. Media Tenor coloca a la BBC y a CBS en EE.UU. al final de una liga de cadenas occidentales por el poco tiempo que dedicaron a la oposición a la invasión. “Estoy enteramente abierto a la acusación de que fuimos embaucados”, dijo Jeremy Paxman, hablando el año pasado sobre las armas inexistentes de destrucción masiva de Iraq a un grupo de estudiantes. “Evidentemente así fue”. Como un presentador profesional muy bien remunerado, omitió decir por qué fue embaucado.

Dan Rather, presentador de CBS news durante 24 años, fue menos reticente. “Había miedo en cada sala de noticias en EE.UU.,” me dijo, “miedo de perder el empleo… miedo de ser etiquetado de alguna manera, antipatriótico u otra cosa”. Rather dice que la guerra “nos convirtió en taquígrafos” y que si los periodistas hubieran cuestionado los engaños que condujeron a la guerra de Iraq, en lugar de amplificarlos, la invasión no habría tenido lugar. Es un punto de vista que ahora comparte una serie de importantes periodistas que entrevisté en EE.UU.

En Gran Bretaña David Rose, cuyos artículos en el Observer jugaron un papel importante en la falsa vinculación de Sadam Hussein con al-Qaida y el 11-S, me concedió una valerosa entrevista en la que dijo: “No presento excusas… Lo que sucedió [en Iraq] fue un crimen, un crimen a una escala inmensa…”

“¿Convierte eso a los periodistas en cómplices?” le pregunté.

“Sí… involuntarios tal vez, pero sí”.

¿Cuál es el valor de que los periodistas hablen de esta manera? La respuesta la suministra el gran periodista James Cameron, cuyo valeroso y revelador informe filmado, hecho con Malcom Aird, sobre el bombardeo de civiles en Vietnam del Norte fue prohibido por la BBC. “Si nosotros, de quienes se espera que descubramos lo que se proponen los hijueputas, no informamos sobre lo que descubrimos, si no expresamos nuestra opinión”, me dijo, “¿quién va a impedir que todo el maldito asunto vuelva a ocurrir?”

Cameron no podría haber imaginado un fenómeno moderno como WikiLeaks, pero seguramente lo hubiera aprobado. En la actual avalancha de documentos oficiales, especialmente los que describen las intrigas secretas que llevaron a la guerra –como la manía estadounidense sobre Irán– pocas veces se nota el fracaso del periodismo. Y tal vez el motivo por el cual Julian Assange parece provocar tanta hostilidad entre los periodistas que sirven a una variedad de “lobbies”, aquellos a los que el vocero de prensa de George Bush una vez llamó “facilitadores cómplices”, es que WikiLeaks y su revelación de la verdad los avergüenza. ¿Por qué el público tuvo que esperar a que llegase WikiLeaks para descubrir cómo opera realmente el gran poder? Como revela un documento filtrado de 2.000 páginas del Ministerio de Defensa, los periodistas más efectivos son los que en los sitios del poder están considerados como no empotrables o indignos de los clubes, sino como una “amenaza”. Es la amenaza de la verdadera democracia, cuya “divisa”, dijo Thomas Jefferson es “el libre flujo de la información”.

En mi cinta pregunté a Assange cómo encara WikiLeaks las draconianas leyes del secreto por las que es famosa Gran Bretaña. “Bueno”, dijo, “cuando miramos los documentos clasificados según la Ley de Secretos Oficiales, vemos una declaración de que es una ofensa retener la información y que es una ofensa destruir la información, de modo que el único resultado posible es que tenemos que publicar la información”. Vivimos tiempos extraordinarios.

www.johnpilger.com

• The War You Don't See [La guerra que no veis] estará en los cines y en DVD [en inglés] desde el 13 de diciembre, y será transmitida en ITV el 14 de diciembre a las 10.35 pm [hora inglesa].

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article27036.html
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Lo copié de Rebelión.org, desde aquí.

domingo, 27 de marzo de 2011

DAVID F. MONTHIEL: Por donde pasa la poesía

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En la hospitalidad de Sonia y David, Cadiz fue en marzo un tiempo insurrecto, también de amistad y silencioso des-aprendizaje.
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A la vuelta, releo con nocturnidad a David, sus poemas vuelven a desanestesiar, a rascar donde pica, a reevaluar la esperanza, también la desobediencia civil y poética.
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Su generosidad no es moneda de cambio. Su alegría no es ensimismamiento. Su fuerza no es violencia. Su fragilidad no es doma. Su palabra no es ficción. Su imaginación no es fuga. Su resistencia no es baladí. Frente a los lenguajes del ego, el ego descentrado y fragmentario desde el que reconocer el mundo, sus tensiones, sus vínculos, sus fracasos y sus suficiencias, lo acosado, lo desacordado, lo estructural del daño, la hermosura del hermanamiento, la libertad del no acomodado, el itinerario a la intemperie que es toda poética pertinaz.
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V. G.
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IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI


Hemos venido para no hacernos los sordos,
para golpear desde la palabra,
para continuar en pie amándonos,
para mirar el rostro de la muerte,
y seguir soñando, seguir viviendo.
Hemos venido para no volver,
para despertar en el paso adelante
y ser cada día un único cuerpo
que desea una luz en carne viva,
un verbo de plural desinencia.
Hemos venido para cambiar la vida.
Nuestro terror será suave caricia
en los tiempos de mordaces bozales.
Hemos venido para formar parte,
para ser poema, para ser trabajo.
Hemos venido para esperanzarnos,
para vivir de nuestras manos,
para tener un nombre sin fiebres
deudoras o vómitos mensuales,
para ser gritos o cuchillas que desentierren
las podridas raíces.
Hemos venido para ser feroces
a pesar de mandíbulas
y de segundos despojados,
a pesar de domingos asignados
a la cómoda muerte.
Hemos venido para preguntarnos,
para vivir a la intemperie,
para ser un instante incómodo
en el tiempo pasajero de los ladrones.
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David F. Monthiel,
poema de Las cenizas de Salvoechea

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LAVORO NERO, II
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Sin embargo, de camino del bar...,
pensé que todo acabaría mal.
Parece absurdo, pero es cierto.
No oía mis pasos.
Eran los de un hombre muerto.
Perdición (1944)
Con calcetines blancos. Sandalias.
Chancleteo. Sombrillas, cárceles de pálidos.
Camisas que te dejan ciego.
Gafas de mercadillo. Hombros despellejados.
Lánguidos pechos. Celulitis desbordante.
Turistalandia.
Doce horas. Mi turno. Esto no terminará bien.
La terraza es un cadalso. Almuerzos.
Propinas de mierda.
El poeta quería ser verano.
Y quiere dormir el sueño eterno.
Los fonemas de hierro
hienden el aire de agosto
como extrañas órdenes.
El poeta quería ser verano.
Esto no terminará bien.
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LAVORO NERO, V
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No es que ellos tensen la cuerda,
los nudos de hierro.
Sucede
que tú aflojas
Y aflojas.
Y no dejas de aflojar
Y ellos la van recogiendo.
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LAVORO NERO, X
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Si te gusta, bien. Su voz se endureció.
Encendió un cigarrillo. Recordé
su último despido. Empapeló sin palabras.
Posó la mano sobre el hombro. Fuera,
susurró. Deseé abalanzarme y destrozarle.
Decidí aguantar. Necesitaba la pasta.
Ya vendrán tiempos mejores. Seguro.
Tengo a cien que querrán sustituirte.
No tengas paz en cien horas. Cien meses.
Se giró. Y si no te gusta, ahí tienes la puerta.

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martes, 8 de marzo de 2011

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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Recomendado por Gloria Martínez, a quien se lo recomendó su madre.
Gracias.
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jueves, 17 de febrero de 2011

VIKTOR GÓMEZ: UN POEMA INÉDITO

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callosidad que cae:
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------------------ esponja de
luz -absorbe los muros los muros- la
finitud - - las gramáticas del deseo
el bosque los cuerpos de
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------------------- tu electricidad
neuronal --- los arbóreos pasillos
no solubles----------------- y calla
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Del cuaderno inédito
El agujero blanco (2011)
Víktor Gómez
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miércoles, 12 de enero de 2011

HAITI


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---------------- Me he vuelto
---------------- loco
---------------- llorando tu alegría


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Víktor Gómez,
de
Los Barrios invisibles, 2011
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martes, 11 de enero de 2011

Arcadi Oliveres: Drogas y armas, fraude y empobrecimiento programado por las Multinacionales y paises enriquecidos. Estamos en manos de delincuentes.

El Encuentro "Espiritualidades -- éticas y lucha por la Justicia Global" es la primera actividad en la que se materializa la Iniciativa Cambio Personal, Justicia Global.

El principal objetivo del encuentro es crear un espacio para reflexionar sobre la relación entre espiritualidades, éticas, religiones y la lucha por la justicia. Pero no sólo desde la teoría sino también desde la asimilación o interiorización personal y desde un diálogo en el que se busque colectivamente caminos futuros de profundización o acción en esta relación espiritualidades -- éticas - lucha por la justicia.

Arcadi Oliveres es doctor en Ciencias Económicas y experto en economía mundial insiste en que ver no es entender. Existen finos hilos que se esconden tras los acontecimientos que hay que saber leer. Además de catedrático en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha sido fundador y coordinador en España del movimiento ATTAC. Actualmente es presidente de la ONG "Justicia i Pau" y vicepresidente de la msima organización a nivel español.
Ha estado desde muy joven vinculado a organizaciones pacifistas y de solidaridad con el mundo del Sur, desarrollando en todo este tiempo una intensa labor en la cultura de paz."El gasto militar no es otra cosa que la voluntad de conservar el poder por parte de unos pocos privilegiados que intentan utilizar los recursos que tienen a su disposición, aunque sea en detrimento de la mayoría de seres humanos. Con el gasto militar anual se podrían producir alimentos suficientes para paliar las hambrunas durante veinte años"


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Conferencia de Arcadi Oliveres, economista español y un reconocido activista por la justicia social y la paz.






¡¡Estamos en manos de delincuentes!!
El fraude fiscal 80.000 millones al año,
es lo que desvían los ricos en España.

.../...

España es el 6º país que más armamento
vende en el mundo, y después de EEUU,
el país que más munición vende
a las guerrillas africanas.