lunes, 25 de febrero de 2008

Reflexión


Pronto
amanece
¡en marcha!
rema
detente
echa las redes
el hoy resplandece
la vida es un minuto
tú mueves los hilos
los castillos de arena
y los sueños
se los llevan las olas
atravesar
la ciudad
de las tumbas
es un buen
comienzo.
++
+
+
"Este fenómeno se llama reflexión y gracias a él podemos ver las cosas"

+

Carla Herrera.

8 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Es muy buena esta brevillamarada, lo dicho sucinta y bellamente en la mecánica imposible del sentido y lo real, del mirar, de lo asombroso, de lo invisible.

Tu Viktor

angel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
angel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
angel dijo...

Ha sido un gusto recalar en la orilla de este espacio literario.

Estupendo y estimulante poema. Gracias por ello.

Julio Obeso González dijo...

Este fenómeno se llama evocación y solamente lo provocan quienes no son impermeables.El dolor avisa en la carne o el alma cuando se concreta, es fácil descubrir su presencia. Pero la belleza, la imaginación, la intuición enamorada, están en órbitas sutiles salvo en tus ojos, Ana. Ahí se mudan en objetos cotidianos: Un amanecer taza,un castillo de arena lámpara, un sueño librería.
Cuando te leo, no siempre salgo ileso, a veces voy a mi rincón de la música a lamer las dulces heridas, casi ilusiones, que tus miradas abren.
Un beso fuerte.
Julio

Ana María Espinosa dijo...

Víktor:

Como en una barca detenida
contemplando el agua fecundada
por el sol, echo las redes desde mis ojos.
Sin ánimo de pesca, caen los peces.
Los visibles peces de lo invisible.

Gracias y buen miércoles.

Ana María Espinosa dijo...

Angel:

Gracias por dejar huella
en las arenas de esta playa
poética.

Deja tu barca en la orilla
y adéntrate en nuestras islas.

Ana María Espinosa dijo...

Juliiiiio!!!:

Mira que a veces no sé si tu comentario es el poema, o yo
dejé un poema comentario
a tu comentario. No sé, pero
dejar tus comentarios en comentarios es una injusticia.
Lo guardo. Aunque yo me salga de ellos. No quiero alimentar mi ego
solo revelar la belleza de tu palabra.

Los no impermeables. ¡Qué bonito!