viernes, 14 de diciembre de 2007

JULIO OBESO EN GIJON, EL 14 DICIEMBRE


próximo día 14 de Diciembre, en el salón de actos del Antiguo Instituto Jovellanos, tendré la ocasión de compartir con todos vosotros un tiempo de poesía, gracias a la invitación de Antonio Merayo, coordinador de dichos encuentros.Antonio Merayo nació en Corullón (León) en 1949. Cofundador de la revista de poesía Alcance. Está incluido en Historia de la literatura leonesa (Everest, 1982). Poemas suyos han aparecido en publicaciones colectivas como Presencias del origen en la poesía leonesa actual (Letras de Venatia, 1999), The children´s book of american birds (Leteo, 2005) o Poemas en la arena (Poegía, 2006). Colabora en revistas literarias, en prensa diaria y ha dado recitales y conferencias en varias ciudades. En 2006 participó en la Gran Noche de la Poesía celebrada dentro del Salón del Libro Iberoamericano. Coordina los Encuentros Poéticos en el Centro de Cultura Antiguo Instituto Jovellanos, de Gijón. Tiene varios libros inéditos de poesía, aforismos y cuentos. Fue Poeta del Alba en 2004. Ha publicado los poemarios Opúsculo poético (1970) y En aquel tiempo azul (C.E.A. “Marcelo Macías”, 2005). Sus próximas publicaciones serán el libro de aforismos Tiempo escrito y el de poesía El caballo del frío.Estos actos promovidos por la Fundación Municipal De Cultura, Educación Y Universidad Popular, tienen una larga tradición. Por ellos han pasado poetas de gran reconocimiento como Antonio Gamoneda o Ángel González. Mi presentación será la número 86, otros 85 poetas han hecho de estos actos un referente de la poesía española.
Julio Obeso

sábado, 24 de noviembre de 2007

OFICIO PURO



¿Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor?

¿En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor?

¿Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella?¿De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor?

¿De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor?

Saludará a sus amistades

Pensará que en otros países está nevando

Encenderá y consumirá un cigarrillo

Desnuda, en el baño dará vuelta a la llave

del agua fría o del agua caliente

Dará vuelta a las dos a la vez

¿Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor?

Soñará que la felicidad es un viaje por barco

Regresará a la niñez o más allá de la niñez

Cruzará ríos, montañas, llanuras, noches domésticas

Dormirá con el sol sobre los ojos

Amanecerá triste, alegre, vertiginosa

Bello cuerpo de mujer

que no fue dócil ni amable ni sabio.


(“Oficio puro”) de Víctor Valera Mora
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Hace setenta años, este 20 de septiembre, vino al mundo Víctor Valera Mora (1935-1984), uno de los más singulares poetas venezolanos y uno de los más desenfadados que haya producido la lengua. Mejor conocido como El Chino Valera Mora, su obra, poco celebrada fuera de su país, es no obstante una de las referencias más reveladoras de los rumbos que tomó la poesía, escrita en español, durante los furiosos años sesentas, cuando en la península toda renovación poética parecía venir de la mano de la frivolidad y un aparente neoculteranismo, y en América sucumbieron tanto las fórmulas meramente agitacionales y de propaganda y aquellas que alienadas por los facilismos de la escritura automática, quisieron hacer pasar por liebre lo que apenas era gazapo. Valera Mora es el mejor exponente de ese período de esperanzas en la lucha contra las opresiones sociales y la búsqueda de nuevos sentidos para la vida, como quisieron los jóvenes que marcharon por las avenidas de las grandes ciudades aquel 1968, el año de la revolución. Su obra y su vida son, qué duda cabe, junto a las de Juan Gelman, Roque Dalton o Fayad Jamis, el paradigma de esa hora irrepetible. “De todos los poetas contestatarios”, escribió Manuel Bermúdez, “ha sido Víctor Valera Mora el que ha nutrido más a la Revolución con su palabra, sin cobrarle un centavo, ni mucho menos vivir a costa de ella”.

viernes, 23 de noviembre de 2007

TELEGRAMA DESDE LOS ARRECIFES (A Enrique Falcón)

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"yo quiero oír
el alarido de la mariposa…

"Enrique FALCON* * *



No el pescado
------------------------ sino el pez
Y las redes de espuma
no de acero
A menudo cambian las reglas
no cambiemos nosotros ---------------------- aunque quedemos fuera
En la lonja
va a peso la muerte y los números que aplacan la sed
vacían letras por la Letra de cambio
---------------------------- ¿alas sin cielo
branquias hundidas en tierra, cómo llegasteis
al temblor inoído,
cómo saldremos de ésta
-------------------------------- sin horror?
No mercancía
--------- sino moradores de lo indefenso

Víktor Gómez

jueves, 18 de octubre de 2007

¿Por qué será?

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Belleza y justicia. La Poesía transforma al lector y el lector transcribe el poema. "Escribir es vivir" y la vida una aventura tan intensa y breve que merece la pena vivirla bien y compartirla en una "apuesta invisible" por lo suficiente.





La poesía es forma, juego, música:


precisión y misterio.

ritmo e intensidad.

Quien lee poesía con todo su ser volcado, quien lee poesía está reescribiendo. Y aún no he conocido a nadie que leyendo poesía no escriba:

¿por qué será?

Víktor Gómez

domingo, 19 de agosto de 2007

CAUDALES ESTE SONETO ES PARA TODOS VOSOTROS



Déjame dibujarte suavemente,
acariciar el barro, modelarte,
asirte con mis manos, continuarte
sobre este atardecer, intensamente.

Aquella madrugada adolescente
cielo y tierra gimiendo sin rozarte
sobre la noble espuma y sin besarte,
estallido que rompe como fuente.

De aquel acantilado estremecido
donde olas encrespadas y atrevidas
arrastraron tu cuerpo adormecido.

Yo Siento que mis pasos son pequeños,
fragmentos y enseñanzas no vividas
por atrapar un verso entre mis sueños

Carmen

Cuando las letras guardan dulce armonía entre ellas,
no hay lugar para la monotonía
y compartirlas es reconfortante


Somos portadores de luz y poesía

miércoles, 11 de julio de 2007

NIRVANA




"Quien amó así


no necesita más guerra"


(Viktor Gómez Ferrer, "Las tres tazas"




No reclamo pago


por esta herida,


la vida la eligió


entre otras puertas


y se va,


tan acostumbrada


al espejo


que tiembla.


Si es ahora turbio


este ocaso,


puedo recordar


cuando era


un hombre y su águila


alentando cementerios


con tan sólo


mirar dos veces.


Dosifico la paz


pero muero.




Julio Obeso